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Elizabeth Blount {ID}

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Elizabeth Blount {ID}

Mensaje por Elizabeth Blount el Dom Ene 11, 2015 10:13 pm





# Elizabeth Blount



Mirai Kuriyama / Kyoukai no Kanata
Datos Basicos


• Apodo:
No tiene, prefiere que la llamen por su nombre.
• Raza:
Vampiro
• Edad real:
492 años (nació en 1523)
•Edad aparente:
16 años
• Sexo:
Femenino
• Tendencia sexual: 
Heterosexual.
• Nacionalidad:
Británica
• Clan 
Seguidores de Eva.
• Clase:
1B
• Optativas:
Física, Biología, Química y Laboratorio. Esgrima.



Cracteristicas Psicologicas


[justify]
• Gustos •

✓ Leer. Tiene la intención de ponerse al día con todas las corrientes literarias que se ha perdido durante el tiempo en que ha estado dormida. Puede pasar horas y horas leyendo sin problema alguno. Nada parece poder distraerla cuando mete la cabeza en un libro. Otra cosa a señalar es que prefiere los libros en papel a los e-books o a leer desde un ordenador. Prefiere los libros de aventuras y las obras de teatro. Prefiere leer teatro a ir a verlo, pues según su opinión, los mejores actores pertenecen todos a su siglo.

✓ La tecnología. Le fascina todo lo que han creado los humanos durante los últimos siglos. Aún lle cuesta estar cerca de máquinas como los coches y echa de menos los carros a caballos, pero debe admitir que, aún gustándole más o menos, los cacharritos son curiosos. Tiene un Mp3 que todavía no sabe usar correctamente y suele confundir con su teléfono móvil.

✓ La noche. Como ser nocturno que es, cuando desaparece el Sol es precisamente cuando se siente más cómoda. Da igual que sea invierno o verano, llueva o nieve, Si es de noche, estará más feliz que unas castañuelas.

✓ Sangre: ¿Amor u odio? Muchas veces no es capaz de pasar ni dos tristes noches sin alimentarse, pero, cuando lo hace, especialmente cuando lo hace de humanos jóvenes, siente como si lo que bebiera fuera néctar de dioses. No hay nada que le le atraiga tantísimo como la sangre.

✓  Los humanos. Este sentimiento también va a caballo entre el amor y el odio. A pesar de que podríamos incluir a Elizabeth entre los Seguidores de Eva, pues considera su humanidad un valor inestimable y valora también a los humanos como necesarios, la pelirrosa siente una profunda envidia por éstos. Le disgusta sumamente como desperdician sus finitas vidas, o como se autodestruyen. Por supuesto, por mucho que pueda apreciar la existencia de los humanos como raza por haber sido ella misma humana, jamás dejará de alimentarse de éstos, sea de manera consentida o no.

• Odios •

✘ Sol. Luz, calor, pureza... Le pone simplemente de los nervios, Es incapaz de pasar mucho tiempo bajo la luz del sol sin ponerse nerviosa y de mal humor. Le dan migrañas, la deshidrata... Suele ir buscando las sombras de los edificios para esconderse y evita pasar muchas horas al aire libre si es de día. También le desagradan las luces artificiales potentes o de colores naturales.

✘ Dulces: No porque no le gusten, sino porque, cuando era humana, le encantaban. Ahora la comida le sabe a ceniza, a nada, no le sirve, por lo que se ve incapaz de disfrutarla, y ver dulces que no puede disfrutar la pone de los nervios. Lo mismo sucede, de hecho, con la comida normal.

✘ Violencia: La considera innecesaria y cruel. Jamás la usará contra nadie si puede evitarlo. Si se encuentra una pelea o una discusión muy fuerte, será capaz de meterse en medio. 

• Habilidades:

Agilidad. ¿Parece, además de débil, torpe y desgarbada? Pues no lo es. Como muchos otros de su especie, la capacidad de reacción de Elizabeth, así como sus equilibrio y agilidad superan con creces los de cualquier humano. Es capaz de dar saltos de mayor altura perfectos y de moverse como un felino, todo ello con una apabullante naturalidad. Sólo se mostrará torpe cuando lleve sin alimentarse el suficiente tiempo como para que el hambre la afecte físicamente, o cuando haya usado por un tiempo prolongado la habilidad con su sangre.

Y... Ahí terminan sus habilidades físicas. ¿Es ágil? Sí, por supuesto, ¿es fuerte? No más que cualquier otro de su misma especie. Sus sentidos en ocasiones se vuelven contra ella, por lo finos que pueden llegar a ser, pero por lo demás, quien se cruzara con ella la confundiría con una humana normal, con una adolescente más.

Así pues, pasemos a las habilidades no físicas;  Elizabeth fue educada como una muchacha de clase alta a pesar de las largas temporadas que pasó encamada, sabe escribir con caligrafía, pintar, coser, bailar y conoce protocolo y modales. Le apasionan todas las formas de arte, aunque considerará la fotografía y el cine trucos y brujería en más de una ocasión.

• Debilidades:

Por más que pueda llamar su atención la nueva tecnología e inventos humanos, no los comprende y, como antes indicamos, más de una vez los asocia a prácticas de brujería. No sabe usar su teléfono móvil ni el más simple de los ordenadores. Casi le dan miedo los coches y antes de encender la luz en una habitación, pensará en buscar un candelabro.

Su cuerpo es pequeño y ligero, lo que a veces le es provechoso, pero en otras ocasiones la deja en una enorme desventaja. Aparte de sus instintos, además, carece de conocimientos de lucha o defensa, pues nunca nadie se interesó en que ella aprendiera.

• Hobbies:

Pintar, leer, coser (sí, coser). Si tiene un piano cerca, difícilmente se podrá controlar para no tocarlo. Una de las últimas cosas que ha descubierto que le apasiona es la esgrima. Le gusta caminar y encontrará algo de su gusto para hacer siempre que sea de noche. Cabe señalar que le molesta sumamente que la interrumpan cuando está concentrada en cosas como las anteriores.

• Fobias:

Le teme a los espacios reducidos. Debido a que ha estado más de cuatrocientos años encerrada en un ataúd, los lugares pequeños le causan gran aversión en la actualidad. Podríamos considerar que sufre cierto grado de claustrofobia. También la ponen nerviosa los vampiros de mayor edad (a pesar de que ella no es neonata en absoluto, tampoco ha sentido el tiempo que ha pasado), pues los ve como seres incontrolables y ambiguos.

• Descripción •

En todo momento y ocasión, Beth se siente fuera de lugar. No comprende del todo las costumbres de los jóvenes modernos y  tampoco las actitudes de los seres que son contemporáneos a ella. Le cuesta muchísimo socializar y teme haberse quedado desfasada. Por todo ello, su comportamiento con los desconocidos es torpe y receloso. Muchas veces parece hablar para el cuello de su camisa, en vez de para su interlocutor.  Los años no pasan en balde y el tiempo que la vampiresa ha estado dormida ha conseguido dejarla muy atrasada. Siente que, de alguna manera, debe de ponerse al día y aprender todo lo que se ha perdido. No comprende la mayor parte de las nuevas tecnologías, a pesar de que es algo que le fascinan en parte, controlarlas y conocer su uso más allá de la mera suposición es algo arduo para ella. 

Tampoco comprende cómo se desarrollan las relaciones entre la gente y muchas veces se ve incapaz de interactuar como cree que es correcto. Suele tratar a la gente de “vos” y usar un lenguaje que muchos tacharían de arcaico y desaparecido. Sus modales son impecables y lo más extraño que hará nunca será decir una palabra malsonante, lo considera algo desagradable y maleducado. Prefiere no hablar a decir algo hiriente. 

Pero no se callará para defender sus ideas. Si bien jamás pretenderá ofender a nadie, no dudará un segundo en discutir con quien sea para defender sus ideales y su manera de pensar. Es fiel a sí misma porque, tras tanto tiempo, no tiene a mucha más gente en la que creer, así que será más que complicado conseguir que cambie su modo de pensar. Considera que hacer algo así, en cierto sentido, sobre todo a la hora de hablar de valores y moral, se está traicionando. Podríamos decir que gran parte de su sustento, lo que la hace segur hacia adelante a pesar de la situación en la que se encuentre es una escueta fe en sí misma que se sustenta en un puñado de valores que, a pesar del paso de los años, no ha dejado atrás. 

Definir cuáles son exactamente esos valores es una tarea más difícil. Porque Elizabeth no se considera buena persona, en absoluto, pero jamás haría daño a nadie. Cuando se alimenta de humanos, procura que sea con su consentimiento o previo acuerdo. Nunca atacaría a nadie de no estar desesperada o necesitara defenderse (siendo esto último una situación por completo distinta a la primera). Jamás mataría a nadie de estar la decisión en su mano, ni propagaría el vampirismo aun teniendo la capacidad de transformar humanos. Daría la vida por casi cualquiera y defenderá a quienes considere que lo necesitan. No tolera la injusticia, la violencia y el maltrato a los débiles. Se podría decir que es, en sus términos, buena persona... O vampiro. 

Le cuesta abrirse a la gente, pues teme poner en peligro por su naturaleza a aquellos que se le acercan y le preocupa también terminar herida. Con todo, cualquier persona que llegue a considerar cercana o querida se ganará su total confianza y protección. Del mismo modo, parece casi imposible sacarla verdaderamente de sus casillas o ganarse su enemistad.

• Otras Cosas •

Técnicamente, su nombre completo es Lady Elizabeth Tailboys, Cuarta Baronesa Talboys de Kyme. Sin embargo, al despertar adoptó el nombre de su madre. Es el que usa normalmente. 

Siempre ha pensado que August Natch, su creador, y su madre estaban juntos en algún tipo de idilio amoroso y que por eso ella le pidió que la transformara. No se le ocurren más motivos por los que hubiera querido cambiarla. No ha visto a su creador desde que la encerraran (estaca en el pecho) dentro de aquel ataúd de pino.

Sabe que Henry también contrajo tuberculosis y cambió... Pero no sabe qué sucedió con sus otros hermanos, si murieron como humanos, o si, como ella, aceptaron la maldición vampírica para vivir eternamente. 

Desconoce quién fue quien la encerró en el ataúd. No quiere saberlo. 

[/justiy]


Caracteristicas Físicas



• Familia: No tiene familia en el foro, por el momento.

#Altura: 152 cm
#Peso: Secreto (?) 50kg
#Color de piel: Caucásica.
#Color de ojos: Ámbar
#Color de cabello: Rosado.

El cuerpo de Elizabeth es pequeño, menudo y fino, a medio camino entre lo esbelto y lo escuchimizado, lo que le confiere un aspecto bastante frágil. Muchos que la vieran creerían por su palidez y apariencia que está enferma, pues la mala salud que sufrió como humana le ha dejado secuelas incluso siglos después de dejar atrás la mortalidad. 

Mide unos 152 cm, su piel, a pesar de pálida y de aspecto delicado, también es suave y sin mácula, capaz de ruborizarse con facilidad. Su nariz es pequeña y sus ojos grandes y expresivos de un profundo color ámbar casi rojizo enmarcados por espesas y cortas pestañas más oscuras. Su pelo es de un tono entre anaranjado y rosado, peinarlo es y siempre ha sido un trabajo imposible, por lo que lo corta por encima de sus hombros. Aun así, su cabello parece conseguir en muchas veces liarse. Todo un logro que amarga el estilismo de la muchacha. 

Sin embargo, no debe confundirse esta apariencia con la realidad, pues sólo es eso, apariencia. Si bien no es ni de lejos el más poderoso de los vampiros y los años “inactiva” le han pasado su debida factura, nuestra muchacha está sana como un toro. Es ágil, rápida y jamás caerá fruto de ninguna enfermedad. 

Es incapaz de ponerse al día con la moda de la época en la que vive, por lo que ha decidido no prestar ni la más mínima atención a la ropa que lleva. Por ello, y a menos que sea otro el que decida las prendas que llevará, su "estilo" de vestir siempre se caracterizará por ser descuidado y algo anticuado. Esto además se debe a que la mayor parte de su ropa la saca de tiendas de segunda mano o vintage. Muchas le quedan algo grandes, pero aún así es con lo que más cómoda se siente. Siempre cubre su mano derecha con una venda blanca porque en ella tiene una herida permanentemente abierta. En esta misma mano, en el dedo meñique, lleva un anillo de oro regalo de su creador que le permite caminar a la luz del sol sin problemas. Aparte de esto y las siempre imprescindibles gafas rojas tras las que esconde su mirada, no lleva consigo ningún otro complemento. 

Los mayores cambios con los que podremos encontrarnos en su apariencia surgirán cuando se alimente y se afilen sus colmillos. Aparte de esto, quizá en alguna ocasión veamos ojeras bajo sus ojos o como su piel se torna, si cabe, todavía más pálida de lo que es normalmente, pero esto sólo sucedera si tiene sed.






Historia


La historia de nuestra vampiresa no empieza con ella, sino con su madre, Elizabeth Blount, Baronesa conocida en el panorama inglés de la época por haber tenido un idilio con Henry VIII. De la relación extramatrimonial nació Henry Fitzroy, el único de los hijos bastardos del rey que fue reconocido. Para alejar de palacio a la noble, se le concertó un matrimonio con Gilbert Talboys, con quien, tras casarse en 1522, tendría tres hijos, Elizabeth,  Georges y Robert. Tras un segundo matrimonio con  Edward Clinton, daría a luz a Bridget, Katherine y Margaret. Pero esa es otra historia. 

Desde pequeña, la salud de Elizabeth fue muy frágil. Se ponía enferma con facilidad, le sentaba mal la comida y apenas salía de su habitación. Pasaba la mayor parte de las horas en la mansión a las afueras de Londres en la que vivía la familia, recorriendo la enorme biblioteca que tenía el lugar, o jugando sola. En ocasiones cosía o tocaba el  piano con la institutriz que la cuidaba... Jamás se relacionó mucho con sus hermanos, menos aún con su padre o su madre. El hecho es que era la niña parecía querer permanecer aislada de todos. 

A nadie le extraño que aquella muchacha, apenas tras cumplir los quince años, enfermara de tuberculosis, la misma enfermedad que se había llevado a su padre. De todos los que vivían en aquella mansión era sin duda la más débil. Pero sí llamó la atención que la baronesa se molestara en llamar a un curandero para que atendiera a su hija. Seamos sinceros, parecía un gasto innecesario y todos creían que la muchachita moriría en unas semanas. ¿Por qué gastar el dinero en un hombre que no podría ni siquiera aliviar su sufrimiento?

La baronesa, sin embargo, ignoró los comentarios de todos sus sirvientes, los de sus hijos. Incluso ignoró a su segundo marido cuando la increpó en busca de respuestas. 

Aquel hombre, aquel sanador, pasó muchas horas junto a la adolescente, que yacía en su habitación sufriendo los efectos de la enfermedad que la consumía poco a poco. August Natch, que era cómo se hacía llamar aquel tipo, no llegó a instalarse en la mansión. Entraba por las mañanas al lugar, antes de que amaneciera y salía al anochecer. Nadie sabía a dónde iba o qué hacía cuando no estaba con Elizabeth. De hecho, nadie sabía del todo qué hacía pasando tanto tiempo.

La propia muchacha no lo comprendía del todo. Le ofrecía extraños mejunjes que jamás antes ningún otro médico le había dado. Pero aquellas bebidas no conseguían hacer que se sintiera mejor, no conseguían que desapareciera su enfermedad ni la hacían sentirse mucho mejor.

En el tiempo en que estuvieron juntos, ella llegó a considerar a aquel hombre lo más cercano a un amigo que había tenido. Hablaban de literatura, de música, bromeaban sobre las frivolidades de los otros nobles. August era apuesto a pesar de ser algo mayor, pero no estaba casado, y acudía a muchas de las fiestas a las que ella no podía ir por su pobre salud. La mantenía al día de lo que sucedía entre las clases altas londinenses sin que la muchacha tuviera que salir de casa. Conseguía animarla. 

Mas todo lo que hizo parecía en vano. Las semanas pasaron, la enfermedad empeoró y la muchacha no pudo aguantar más. En sus últimas horas, la Baronesa hizo llamar al presunto médico para que acompañara a la moribunda pelirrosa. Aquel hombre pidió quedarse solo con la muchacha. Cuando las sirvientas accedieron a separarse de Beth, el hombre se acercó a su cama con gesto preocupado. La muchacha habría jurado que estaba más pálido de lo normal, pero no podía fiarse de lo que veía, la fiebre ya había conseguido que “viera” cosas que en realidad no estaban allí. 

-Mylady...- usaba aquel tono que usaba con ella toda su familia. Entre lo triste y lo resignado. -¿Vos queréis...? Vuestra madre me ha pedido que os ayude con la enfermedad... Como ya ayudé a su hermano... Mas yo no podré ayudaros a vos sin vuestro permiso, sin que sepáis lo que os sucedería de aceptar mi ayuda.- ¡Como si la muchacha tuviera toda una gama de opciones! ¿Por qué aquel hombre daba tantos rodeos? Si podía salvarla, ella haría cualquier cosa. Incluso enferma y delirante pudo decir aquello con absoluta seguridad.

Cuando le mordió el cuello se arrepintió de sus palabras. 

El resto no necesita más explicación. Aquel hombre la transformó en un ser de la noche. Condenó su alma para salvar su vida y otorgarle la vida eterna y blah, blah, blah.... 

Nadie comprendió cómo era que la muchacha había sobrevivido, ni sus hermanos, ni su padrastro, ni lo sirvientes... El tal August fue aclamado y acogido en la mansión como si siempre hubiera merecido un lugar allí. Los rumores de la pronta recuperación de la noble no tardaron en extenderse. A estos rumores les siguieron otros, que hablaban de brujería y tratos con el diablo. Nada fuera de lo normal para la sociedad de la época... Y tampoco algo que se alejara demasiado de la verdad sobre su recuperación “milagrosa”, vaya.

Y una buena noche, atacaron a la recién nacida vampiresa. Antes de que ésta reaccionara de ninguna manera, tenía una afiladísima estaca clavada en el pecho izquierdo (lo bastante lejos de su corazón para no matarla, pero sí proporcionarle un dolor constante). La encerraron en una habitación diminuta, que no era lo suficientemente alto para ponerse de pie, ni lo bastante largo para tumbarse. La alimentaban, lo justo para mantenerla viva, lo justo para que no se volviera loca. Ella no sabía por qué y, tras un tiempo, dejó de preguntárselo.

¿Qué pasaron? ¿Años? ¿Siglos? Si para los vampiros normales el tiempo es ambiguo, para nuestra muchacha pareció estancarse. Se encerró en sí misma.

Un par de meses atrás, el alimento dejó de llegarle. Cada vez más débil, no se percató casi cuando un humano encontró aquel escondrijo en el que estaba. De hecho, hasta que el cuerpo no cayó inerte al suelo, a su lado, no se dio cuenta de que tenía compañía...

Cuando comprendió dónde y en qué época estaba, decidió acudir al único lugar donde podrían ayudarla a ponerse al día. Blody Rose.

• PALABRAS CLAVE: Déjame probar





Última edición por Elizabeth Blount el Mar Ene 13, 2015 10:11 pm, editado 3 veces
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Re: Elizabeth Blount {ID}

Mensaje por Lilith el Mar Ene 13, 2015 2:48 pm

ficha rechazada

   
Motivo: el único motivo es que un vampiro no puede estar encerrado en una caja, ten en cuenta que no se puede alimentar por lo que terminaría por morir, si puedes añadir alguna manera de alimentarse estaría bien, de mientras como no es posible, la ficha esta rechazada. Tambien, por favor, ponte un avatar cuanto antes.
Postea a continuación cuando termines de arreglar la ficha, muchas gracias.
   


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Re: Elizabeth Blount {ID}

Mensaje por Elizabeth Blount el Mar Ene 13, 2015 10:12 pm

Edición hecha.
Perdón por las molestias.
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Re: Elizabeth Blount {ID}

Mensaje por Lilith el Miér Ene 14, 2015 12:25 pm


ficha aceptada

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Re: Elizabeth Blount {ID}

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